LA PSICOMOTRICIDAD FINA Y EJERCICIOS PARA MEJORARLA
En el crecimiento y aprendizaje de los niños es necesario,
1. La adquisición de la motricidad gruesa íntimamente
relacionada con el desarrollo motórico del cuerpo, el esquema corporal, el
equilibrio, la lateralidad y los movimientos globales involucrando a las
extremidades superiores, inferiores y cabeza a través de la capacitación de
movimientos como saltar, andar y correr.
2. La adquisición de una
correcta motricidad fina, la cual
requiere una mayor precisión y destreza de movimientos, especialmente en manos
y brazos.
Nos centraremos en qué es la psicomotricidad fina y ejercicios para
mejorarla.
¿Qué es la psicomotricidad
fina?
La psicomotricidad fina responde a la coordinación
y precisión de movimientos en diferentes partes del cuerpo
siendo de especial importancia en las manos.
El desarrollo de la pinza digital permitirá al niño ir logrando progresivamente
la capacidad de agarrar determinados utensilios entre ellos, pinturas y
lapiceros, lo que facilita la grafomotricidad.
La pinza digital y la coordinación corporal son una característica
del ser humano que es innato en el individuo. Existen diferentes ejercicios y
actividades para estimular y mejorar la coordinación de estos movimientos.
Importancia de la
psicomotricidad fina
La importancia de la psicomotricidad fina se basa en la adquisición
de destreza manual. Adquirir destreza en movimientos propios de
motricidad fina, facilita el manejo de algunos utensilios como pueden ser las
pinturas para pintar o los cubiertos para comer. Además, favorece la
coordinación óculo-manual, la cual requiere de una gran precisión motora.
Gracias a las posibilidades motoras de las manos, el niño o niña sitúa la
mirada para lograr su objetivo.
La psicomotricidad fina infantil se pone en funcionamiento a
diario, de forma inconsciente, en multitud de tareas que llevan a cabo.
¿Cómo se trabaja la psicomotricidad fina?
Hay muchas posibilidades para estimular el desarrollo de la
psicomotricidad fina. En casa se pueden realizar ejercicios fáciles y
divertidos para motivar y mejorar el uso de la pinza digital o el manejo
de determinados instrumentos y utensilios, entre otros.
Juegos de psicomotricidad fina
Os proponemos 12 ejercicios:
1. Pinzas de la ropa
Las pinzas son un elemento excelente para trabajar la
psicomotricidad fina. Ya sea en la misma cuerda de tender la ropa, o
proporcionando otras cuerdas e incluso cartones para que vayan poniendo las
pinzas, los más pequeños se entretienen mientras desarrollan la
pinza digital.
2. Pinzas de hielo y pompones
Es una actividad de clasificación que puede desarrollarse con las manos, o empleando las pinzas que se utilizan para el hielo. Solo son necesarias unas cajas de colores y pompones que coincidan con dichos colores. Con las pinzas, tienen que ir cogiendo pompones y clasificarlos en la caja correspondiente según su color.
3. Tubos de cartón y
limpiapipas
Para este ejercicio solo es necesario tubos de cartón de los
rollos de papel de cocina y limpiapipas. Se hacen pequeños agujeros de lado a
lado del cartón y el niño o niña va insertando los limpiapipas. A pesar de la
aparente sencillez de la actividad, requiere bastante precisión
y coordinación óculo-manual.
4. Macarrones y cuerda
El ejercicio de ensartar es excelente para desarrollar la psicomotricidad fina. Con macarrones y cuerda o lana, los niños y niñas se entretienen y además refuerzan habilidades. Uno de los mejores juegos de psicomotricidad fina.
5. Tijeras
Otra de las actividades de psicomotricidad fina es el manejo de las tijeras. Algo más complejo y peligroso. Ofreciendo papeles, los niños y niñas pueden ir recortando tiras. En este caso, para desarrollar la psicomotricidad fina infantil, hay dejar que recorten lana o algunas actividades que requieran más precisión, como recortar figuras o muñecos recortables.
6. Clasificación
La clasificación de elementos puede realizarse fomentando el desarrollo de la motricidad fina. Sobre un recipiente se pueden mezclar fideos, garbanzos y lentejas o botones de diferentes tamaños y colores. Los niños y niñas tienen que utilizar la pinza digital para recoger estos elementos. Acto seguido, deben clasificarlos, depositándolos en botes o cajas.
7. Huchas
Uno de los ejercicios de psicomotricidad fina más recomendados son las huchas. No tienen por qué ser utilizadas aquellas que están indicadas para guardar dinero. Con cajas de zapatos se puede hacer una abertura sobre la tapa y confeccionar tarjetas de cartulina para que el niño o niña las vaya introduciendo por la ranura. Es una excelente actividad de coordinación que les entretiene y concentra durante bastante tiempo.
8. Tornillos y tuercas
En jugueterías y establecimientos de material didáctico, podéis comprar tuercas y tornillos de gran tamaño para que los niños y niñas ejerciten la motricidad fina. Además también hay juguetes de bancos de herramientas, que por regla general, a los pequeños y pequeñas les gusta mucho. Estos juguetes de psicomotricidad fina están orientados a mejorar la precisión y coordinación de movimientos con las manos.
9. Enroscar y desenroscar
Los botes de vidrio de conservas que se terminan en el hogar, además de ser reciclados pueden ser reutilizados. Pueden utilizarse como ejercicio de motricidad fina para que el niño o niña juegue con ellos, enroscándolos y desenroscándolos.
Otra alternativa de esta actividad es dejar los botes sin tapas y que vayan probando cuál es la tapa que le corresponde a cada bote.
10. Pintar
Las pinturas no son los únicos instrumentos concebidos para la psicomotricidad fina. Los pinceles son un recurso muy adecuado para estimular la motricidad fina. Por otra parte, los bastoncillos de limpiarse los oídos son un material idóneo para estimular la motricidad fina, ofreciendo un acabado muy original a los dibujos de los niños y niñas.
11. Vainas de guisantes
Desde edades tempranas, la colaboración en casa es una tarea asequible. Pelar las vainas de los guisantes o coger con la mano lentejas o garbanzos son ejercicios fundamentales, ya que favorecen el desarrollo de la motricidad fina. De esta manera, los pequeños y pequeñas mejoran la coordinación y precisión de sus movimientos mientras ayudan en casa.
12. Plastilina
La plastilina es un recurso esencial para estimular la motricidad fina, que puede desarrollarse sin ninguna pauta y ser ejecutada de forma totalmente libre por el niño. De manera espontánea, el o la menor adquirirá destrezas de motricidad fina que le serán de gran utilidad en sus rutinas cotidianas.
Bibliografía
·
Psicomotricidad
y educación infantil. (2013). CEPE. Ciencias de la Educación Preescolar y especial.
Qué
es la psicomotricidad fina y ejercicios para mejorarla de ![]()
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